viernes, 7 de agosto de 2015

Fragmento del mágico Olvidado Rey Gudu, de Ana María Matute. R.I.P.
"Traspasada de soledad, Ardid cayó de rodillas, las palmas de las manos apretadas contra los muros, clavando las uñas en ellos hasta sangrar. Sentía deslizarse entre los dedos las lágrimas de todas las historias que se deslizaban a lo largo del muro, mezcladas con su sangre...«¿Por qué es tan ciego, y tan indescifrable el mundo al que nos trajeron? ¿Quién nos dejó caer en este mundo, tan mudo, impío y desolador?», clamó, al fin, desesperada. Soledad, y nada más que soledad, era ahora el Reino de la Más joven Reina, de la única y última –tal como dijera Gudú- Reina de Olar...."

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